Perdida claridad

 Como dice Javier García Rodríguez en el Prólogo: “Perdida claridad es un libro maduro y juicioso de una poeta que no duda en perder el juicio en el poema. Un libro de pensamiento, pero no único, un libro de (carga de) profundidad, pero leve, un libro de todos los sentidos, pero afiliado al sinsentido de la poesía -y de la vida.”

Perdida claridad es un poemario de madurez, sí, entretejido con los retales de sentimientos y voces de las últimas décadas que reivindica la nueva conciencia en la que los jóvenes han tenido un papel muy activo sobre el medio ambiente, la cultura, el papel de la mujer, el equilibrio entre el ser humano y la tierra, el campo y la ciudad, la reconquista de nuestras vidas, la reflexión y la espiritualidad inherente a la voz poética: originalidad basada en la belleza. Son poemas que parten de la pérdida como medio de huida hacia adelante con la esperanza de volver a conquistar la eterna primavera.

Si sabemos usarlas bien, la palabra y la voz entran por los oídos y llegan al corazón de quien nos escucha. De aquí surge Perdida claridad, poemario que apuesta por la reflexión actual de algunos de los problemas de nuestro tiempo. Poesía para ser leída, recitada, escuchada, sentida. Versos que buscan comprometerse con la vida desde la espiritualidad inherente al ser humano.

Asimetrías del aire

Tradición e innovación, angustia existencial y poesía social. Belleza, verdad… La búsqueda de la propia voz en el paisaje… Así este espectáculo parte de la renovación de algunos tópicos literarios, para ahondar en los problemas que amordazan nuestra sociedad, en la que el paisaje rural y el urbano no son más que un reflejo de la continua búsqueda al sentido de nuestra existencia frente al paso del tiempo. Una obra que trata de poner voz a los sin voz, de retratar nuestra sociedad con sus avances y sus problemas. De hecho, son poemas pensados para leerlos en alto, para transmitir esa paz y tranquilidad que solo el ritmo del verso puede llevar al alma humana.